Me llamo Agustina Gómez, y voy a hacer un retrato de mi familia.
Nací hace 25 años en Argentina, a un lado del océano Atlántico. Hace 21 años, me mudé al otro lado del mismo océano: mis padres, mi hermano y yo vinimos a vivir a un rinconcito de Tenerife, en las Islas Canarias, donde crecí.
A lo largo de toda mi vida, mi corazón ha estado partido en dos pedazos, separados por 10.000 kilómetros de mar. Tengo dos nacionalidades, dos pasaportes, dos maneras de hablar.
A medida que cumplía años y empezaba a construir conscientemente mi identidad, sentí la necesidad de explorar mi mitad argentina porque era la que me resultaba más lejana, al vivir en España: me hice playlists con las canciones de los CDs que mis padres ponían en el coche cuando yo era pequeña, miré series de la época en que nací, busqué podcasts argentinos, ¡incluso empecé a tomar mate!
En este momento, durante mi crisis de los 25 años, he decidido dedicar todos mis recursos a retratar lo que más quiero, lo que es más importante para mí: mi familia.
Quiero conservar quiénes somos hoy en día. Quiero recoger los relatos y anécdotas que conforman nuestra historia, las que se cuentan una y otra vez en sobremesas llenas de risas. Quiero explorar qué es lo que nos hace ser la familia unida de hoy, que sigue queriéndose bien con el paso del tiempo y las generaciones. Quiero honrar los esfuerzos de quienes vinieron antes que yo, y se enfrentaron a desafíos que ahora quedan desdibujados con la distancia, pero fueron el soporte de nuestras oportunidades. Y, sobre todo, lo que más quiero es retratar nuestras identidades en el presente, de mayores y jóvenes, para presentarnos a cualquiera quiera conocernos desde el futuro.
Este proyecto en realidad viene gestándose desde hace años. Y como dice Steve Jobs en su famoso discurso de «conectar los puntos», siento que estoy en el lugar al que me dirigían muchas experiencias sin que yo me diera cuenta. Aquí me han traído:
- Mis estudios en Periodismo y Humanidades
- Mi trabajo de fin de grado de investigación histórica y genealógica
- Mi primer viaje sola a Argentina
- Mi vocación por contar historias
- Mi interés por los relatos familiares
Llevo poco más de un mes trabajando en darle forma, y ya solo eso ha sido un proceso agitado. Empecé pensando que era una locura, se lo compartí tímidamente a mi entorno y recibí mucho apoyo, me sentí muy impulsada, empecé a aterrizar las primeras ideas, lo anuncié a toda la familia… Y me quedé estancada. Me costaba seguir.
Porque no hay un camino hecho.
Porque no es evidente cómo hay que proceder.
Porque me toca un lugar muy vulnerable, mi identidad, y por eso me asusta mucho equivocarme.
Porque hay un abanico infinito de posibilidades abierto ante mí. Y eso me ilusiona y aterra a partes iguales, ¡porque tengo muchas decisiones que tomar!
Pero creo en mi visión. Creo en mi proyecto. Y creo sobre todo en que tiene un valor que podré compartir con el mundo. Prácticamente todas las personas a quienes se lo he presentado han suspirado soñadoras; «ojalá tuviera el tiempo de hacerlo con mi familia», decían. Pero no tienen el tiempo. Ni saben cómo empezar.
Por eso, la otra pata de este proyecto se encuentra aquí, en este espacio. Quiero contar mi experiencia en el proceso de conocer mejor a mi familia y retratarla, para contar cómo seguimos unidos por encima del mar que nos separa. Porque, como dice Mireia Nieto en su blog, en este mundo todos somos hijos, nietos, tataranietos de migrantes. Por eso creo que cualquier persona podrá conectar con mi búsqueda, aunque esta sea la mía, propia y personal.
Así les doy la bienvenida a Crónicas del Clan.


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