Semana 8: vamos bien

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Ya puedo atisbar el final de este camino, me faltan apenas un par de curvas antes de llegar al cruce que me llevará a la próxima ruta, que desde donde estoy ahora ya adivino a la distancia.

Y aunque siento en mi cuerpo físico y emocional el desgaste de esta aventura, me siento también satisfecha.


Paseando bien

En estos días, tuve la oportunidad de visitar dos lugares remarcables de Buenos Aires.

Una noche, asistí a una obra en el Teatro Colón con varias mujeres de la familia con las que comparto el gusto por las artes escénicas. Vimos una opereta titulada Carmina Burana, basada en unos poemas de la Edad Media que hablan de disfrutar de la vida cuando podemos porque no sabemos con qué nos sorprenderá la fortuna en su próximo giro. Fue una experiencia increíble el poder disfrutar de una obra en ese teatro tan espectacular: las luces, los palcos, ¡el tamaño! acompañaban de manera perfecta la riqueza de la obra. Estoy súper agradecida de haber podido vivirlo.

Me hacen gracia las coincidencias, sobre todo las que ocurren de forma inesperada (¿alguna no lo hace?).

En un viaje anterior, llovía cuando visité el cementerio de la Recoleta con mi papá. Bajo un cielo plomizo recorrimos rápido las calles internas de ese lugar tan particular, Mamá y mi hermano nos esperaban afuera. Esta semana volví a visitarlo, y el clima fue muy parecido.

Con mis primos, mi hermano y mi tío pasamos un largo rato visitando las tumbas, observando mausoleos y compartiendo historias. Fue interesante volver y poder recorrer con más calma este lugar tan especial. No diría que es tétrico, ni tampoco agradable. Sí que vale la pena visitarlo, y también estoy agradecida por la oportunidad de hacerlo.

Avances de Crónicas del Clan

Cumpliendo

Es difícil describir la sensación que me brotó del pecho cuando me di cuenta de que la carpeta de este proyecto estaba llena de contenido. No ocurrió de la noche a la mañana ni sin que yo lo viera, por supuesto, pero de algún modo siento que di un salto muy grande, entre hace dos o tres semanas y ahora.

La carpeta de las entrevistas se fue completando con los nombres de los miembros de mi familia a medida que hablaba con ellos; la libreta de las notas tiene casi todas las páginas escritas, marcadas cada tanto con los post-its con los que separo las declaraciones de cada persona. Así, a diez días de irme de Argentina, he entrevistado a 15 de las 16 personas que venía a ver.

Quince, de dieciséis.

Es un montón, al menos para mí. Y quizás la Agustina futura se ría con ternura al leer esto desde más adelante, cuando haya superado otros desafíos.

Pero por ahora siento alivio.

Recordatorio: confiar

Siento que respiro al escribir esto, que estoy cumpliendo lo que vine a hacer, porque una parte de mí dudaba de si lo conseguiría.

Cuando pasaron las semanas y mi adaptación me llevó más tiempo del que esperaba, me asusté.

Pero la intuición con la que llegué a Argentina se cumplió: me costó arrancar y tomar ritmo, pero al final lo encontré. Justo como creí que pasaría, aunque no me atreví a terminar de confiar en mí.

Lo estoy consiguiendo. Todavía no terminé, y después de Argentina vendrán las entrevistas de Canarias, y recién ahí el momento de analizar todo el contenido y sacar conclusiones, pero lo estoy consiguiendo. Los pasos están yendo en la dirección adecuada.

Y darme cuenta es, oh, tan maravilloso. Toma ya, pasada Agustina dudosa. Lo estamos consiguiendo.

Persistencia

En una de las entrevistas, alguien me dijo que a menudo con las cosas que queremos llegamos a un punto donde se hacen difíciles y nos da ganas de rendirnos. Y que, si tan solo siguiéramos un poquito más, un pasito más, lo conseguiríamos.

No hablaba de mí cuando me lo dijo, pero sus palabras resonaron con lo que estoy viviendo con Crónicas del Clan. Pensaba que no me daría tiempo a completar las entrevistas, pero al final sí. Me impresionaba que todo el desarrollo del proyecto dependiera de mí, y tuve miedo de no ser capaz de sacarlo adelante. Llegué a temer rendirme y dejarlo estar, pero persistí.

Y acá estamos. Con 15 entrevistas en el bolsillo. Muchísima información, que aún no estoy en posición de procesar, pero que sé que digeriré más adelante. Algunos descubrimientos y observaciones que voy anotando para desarrollar cuando tenga el tiempo y el espacio. Y, como ya decía, alivio y satisfacción por no haberme rendido hasta conseguirlo.


Una de las primeras conclusiones que ya puedo anticipar es que este proceso de sumergirse en la familia es muy intenso. Conmovedor y removedor a veces. Sacude desde adentro, y aprieta teclas que pueden doler, quedándose temblando durante un rato muy largo. Pero, para mí, vale enteramente la pena.

2 respuestas a «Semana 8: vamos bien»

  1. Avatar de Vicky
    Vicky

    bravo cuqui!!!! 👏🏻👏🏻👏🏻

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  2. Avatar de valeriamaggiori
    valeriamaggiori

    muy bien!!!! Que lindo ir viendo los logros🥰💪👏👏👏

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